sábado 10 de diciembre de 2011

Pelos nerviosos

Aquí estoy de nuevo, después de mis ya habituales ausencias de varias semanas o meses que forman parte de la idiosincrasia de este blog. En Twitter ya hago lo mismo, pero como allí todo es más pequeño, mis ausencias son de días, no de trimestres. Será la navidad, que siempre me hace volver. O no, será que he visto un vídeo que ha sobresaltado al ornitorrinco que llevo dentro, el cual me ha empujado a hacer esta entrada.

Vean, vean el vídeo, por favor. Tan sólo les quitará 7:25 minutos de su vida, menos de lo que emplean en pasarse la partida diaria del calendario de adviento del Angry Birds. Yo lo he visto aquí, en este blog al que le estoy haciendo publicidad gratis ahora mismo:


Inquietante, ¿eh? Primero que todo habría que hacer un breve resumen sobre este tipo de sitios, información (bueno, dejémoslo más bien en “cosas que se dicen”) y personajes. Yo no logro discernir entre los límites de la inocente ignorancia y el crear polémica planteando algo que, aunque sabemos perfectamente que es falso, hacemos ver como que no lo es, basándonos en el argumento de “eh, pues es verdad, podría ser, ¿no te has fijado?”. Porque, ciertamente, si lo que pasa es que quien dice estas cosas realmente se las cree y piensa que todo lo cotidiano tiene que tener su reverso tenebroso y misterioso, de verdad, son un peligro para la sociedad. Pero no para la sociedad culta y bien informada, sino para esos que gustan de alimentar su mente con patrañas descomunales. Como los comentaristas del blog que les enlazo, a quienes su nula capacidad para pensar por sí mismos les lleva a creer cosas como esta (y seguro que otras). No se pierdan al mexicano que dice que nuestros cabellos son antenas para comunicarnos con seres de otros mundos y con Dios, o algo así.

Vamos a ver. Nuestro cabello es una extensión del sistema nervioso, dice. Para empezar, poca terminación nerviosa debe tener cuando no duele al cortarlo. Corten, corten cualquier parte de su cuerpo que esté recorrida por su SNC -un dedo, un lóbulo de la oreja, la punta de la nariz... lo que quieran- a ver si les produce la misma indiferencia que cuando se rapan al cero. Aquí ya podría terminar la entrada, porque el owned es inmediato. No tener nociones mínimas de anatomía (mínimas a nivel de la ESO, no hace falta más) invalida cualquier intención de informar al prójimo.

"Soy súper súper sensorial, sabes"


El caso de los indios americanos en el ejército, que pierden sensibilidad al cortarles sus largas melenas, si no es inventado también, es muy gracioso. Cogemos a expertos exploradores indígenas, los sacamos de su terreno, les cortamos el pelo y aludimos su pérdida del sentido de la orientación a que les han cortado el cabello. En lo que tarda en crecerles, van empezando a orientarse mejor. Yo me conozco cientos de caminuchos en mi zona por los que podría ir de noche y con las luces apagadas en mi coche; me llevan a Japón, me dan un Toyota de cortesía y me hacen ir de Kyoto a Namaguchi por carreteras secundarias sin mapa ni GPS. Me pierdo. La culpa, sin duda, ha sido porque me han cambiado el coche. Espero un año a que me traigan el mío, sin dejar de vivir en el país nipón y, de repente, lo cojo y ya me oriento mejor: me sé el camino a Okayama sin pasar por el peaje. La magia ha vuelto gracias a mi tartana de toda la vida, no hay otra explicación.

Comparar las vibrisas de los animales (gatos, en este caso) con nuestra cabellera no merece mucho párrafo. Las vibrisas poseen raíces conectadas al sistema nervioso y son, simplemente, órganos sensoriales. Que parezcan pelos no significa que sean iguales que los nuestros. Bigote Arrocet no se orienta en la oscuridad por mucho que nos empeñemos.

El drama de ser calvo y no encontrar las llaves de casa

Para comprobar ese grado de percepción superior en los melenudos basta con ir al bar de los jevis de mi pueblo un sábado de noche. Además, los calvos serían personas totalmente inútiles y no podrían ser nuestros profesores jamás. Desconfíen de un catedrático calvo. Y, sobre que las mujeres, que dice que el llevar el pelo largo quizá explique lo de su sexto sentido, pues carece del ídem. ¿Por qué no lo tienen también los señores con melena? ¿Por qué no carecen de él las señoras de pelo corto? ¿Belén Esteban lleva peluca? ¿Qué tiene que ver aquí la fuerza que pierde Sansón al cortarle el pelo en su leyenda con la capacidad sensorial? ¿Por qué todo lo que dice el tío del vídeo se basa en el dicho popular más casposo y abusa tanto de la palabra “misterio”? No lo sé, pero leyendo los comentarios ha engatusado a muchos, y al valiente que se atreve a llevarle un poco (sólo un poco) la contraria, poco más que le llama analfabestia de manera sutil, diciéndole que se esfuerce en buscar la verdad, que es una falta de respeto (dudar de sus fantasías). Seguro que si alguien contesta de manera similar a la que lo hago aquí, le borra el post. A estos que dicen que les mola eso de buscar la verdad lo que les acaba pasando es que, cuando la encuentran, se dan la vuelta y salen corriendo.

3 digna(s) opinion(es):

Gorzas dijo...

Pues yo tengo el pelo largo y me pierdo en mi propio barrio.

Sir David von Templo dijo...

No se quien sea más torpe, aquel que inventa estas chorradas, o aquel que esta dispuesto a creerlas, o peor aún, aquel que esta dispuesto a defenderlas.

Siempre es un placer leerlo mi estimado.

Anónimo dijo...

Yo en mi opinión digo que esto es mas de lo mismo, se busca mas la fama utilizando lo desconocido (cosa que la mitad de lo desconocido es al final conocido jajaj) por parte de personas que no tienen nada que hacer ni nada que pensar, yo por mi le cerraría ese blog estúpido, ademas me permití ver el vídeo completo (cosa que al minuto ya quería quitarlo) para saber hasta donde quería llegar y la verdad es que cada comentario que decía no tenia nada que ver con el anterior y menos poniendo de ejemplo a los gatos jajajaja lastima que no me permitan escribirle en el blog

salduos