viernes, 4 de marzo de 2011

El reírse en España

Analizar en profundidad lo que a la gente en la España actual le hace reír sería una tarea harto extensa, ya que está llena de matices. Así que habrá que limitarse a lo que sale de la tele, que viene a ser todavía el punto de referencia en lo que a carcajadas se refiere, junto con el ya establecido internet (lo digo como si fuese algo de ayer, porque realmente internet se popularizó ayer). No tendré en cuenta ni siquiera al cine, que es mucha faena.


Mick Jagger en su época de pluriempleado


Está claro que la gente practica el ejercicio de la risa con el cerebro a ralentí: uno llega quemado de trabajar, estudiar o lo que sea que haga con su vida y no quiere ponerse a pensar: quiere ejercitar sus músculos faciales, y a ser posible que éstos reaccionen milisegundos después de recibir la orden cerebral, lo que sería pillar la gracia con facilidad, vamos. Vale, y a mí también me pasa: quiero que me hagan reír y ya está, sin necesidad incluso de seguir una trama. Pero quiero que me sorprendan: es decir, el humor previsible, facilón y hortera no lo aguanto; no obstante, es lo que siempre se ha llevado.


Esto último, precisamente, es lo que colma los rankings de cualquier programa humorístico de la parrilla televisiva. Aunque lejos ya de la época de los cuentachistes de los programas de José Luis Moreno, parece que tampoco hemos evolucionado tanto. Bueno, a Los Morancos hace tiempo que no les dan programa, y eso en parte es bueno; tampoco veo ya aparecer a Ángel Garó o Jaimito Borromeo, dos de los peores tumores que le han salido al ¿humor? español. El andaluz salao que cuenta chistes de mariquitas ha sido sustituido por un repeinado que se planta frente al micro y suelta gracias que tienen su ídem en el efecto “eh, qué risa, es que eso es así de verdad”. Da igual que tu carisma no pase de asimilarse al de aquel graciosillo del patio del instituto, en “Nuevos Cómicos” tienes un puesto asegurado. No suelo retener en mi memoria los nombres de estos astros del humor, pero hubo uno que me lo recomendaron como que era la polla y me hundió la moral: Juanjo Albiñana. Buscad, buscad en Youtube y veréis cuán entrañable es. Debe ser la estrella en todos los cumpleaños de sus sobrinos.


Cuando la cara ayuda a encontrar trabajo


Las series tampoco es que hayan mejorado mucho. Basta con ver que Aída sigue en antena temporada tras temporada, tres seasons después de que la protagonista que daba nombre a la serie haya huido de allí para dedicarse a cosas que la llenen más. Parece que los chistes sobre manfloritos, drogadizos y fachiracistas no terminan nunca. Incluso se han permitido incluir en su elenco a la indiscutible reina (aunque la llamen princesa) de la tele, la incomparable Belén Esteban. Ya puestos que metan también a Paquirrín como próximo novio de la Lore. Ah no, que eso ya lo ha hecho Santiago Segura en Torrente 4.


Otra variante que se lleva mucho ahora es hacer humor con dejos y jergas locales, o no, mejor dicho, buscar la risa con expresiones y acento manchegos. Sólo manchegos. Porque no puedes hacer un programa de humor canario (el Batu no vale), ni meter a un tío que suelte babayaes en asturianu, ni a un murcianico de exquisito dejo panocho, y esperar que se vaya a reír toda la península y territorios anexos. No: ha de ser manchego, que hace reír por igual al madrileño y al leonés, al onubense y al alicantino. Ahí están los muchachos de La Hora Chanante/Muchachada Nui (eh! Que este verano vi la reposición de un programa íntegramente y me gustó) con su orgullo albaceteño, que en parte se agradece en algunas coñas puntuales como el Gañán (posteriormente Marcial). Tras la separación de Cruz y Raya, José Mota ha visto un filón en sus orígenes manchegos y lo ha explotado al máximo para intentar renovarse un poco en esta nueva etapa (iba a decir en solitario, pero ahora está más acompañado que antes). ¿No se habían fijado? Además, los únicos personajes que ha mantenido de su época en el dúo son los que evocan España profunda, como la Blasa o Ramón. Arrodillaos, andaluces, ante los nuevos estandartes de la risa que se erigen en la España del nuevo milenio: se acabó el tópico del andaluz chistoso, ahora el nuevo espíritu del humor campea por la estepa cerealista de la meseta central. Que yo recuerde, el único acentico diferente que llegó a calar un poco fue el adorable maño de Miki Nadal cuando doblaba al Chuache en “El Informal”.


Porque, claro, de otras cadenas sólo puedo hablar de lo (poco) que he llegado a ver. Los programas de sketches de Canal 9, que me da vergüenza hasta llamarlo humor valenciano, sólo pueden hacer gracia a personas viejas (o con una mentalidad en ese estado de desfase). Están incluso por debajo del nivel de Escenas de Matrimonio, ese show que a nadie le gusta pero que todo el mundo ve. Por su parte, los vascos tienen Vaya Semanita, que al principio es divertido, pero a la larga se hace harto repetitivo y soso, y acabas viéndolo sólo por la morena que sale, que no sé como se llama. De todos sus sketches habituales quizá lo peor por encima de todo sean las apariciones de el Jonan, un bakala que tiene un repertorio de no más de 5 frases distintas que usará en todas sus aventuras, que son calcos unas de otras con el único cambio del trasfondo de la trama, por decir algo. Salta a la vista la copia descarada del Neng de Castefa de Buenafuente (otro que tal baila, el Neng digo) sobre todo en el hecho de que Euskadi nunca ha destacado por su escena technomalotesca y abusa de todos los clichés habidos y por haber.


Triunfa porque es real. Esto debe ser el humor inteligente ese.


De los catalanes, en cambio, tengo mejores palabras. Llevan muchos años haciendo programas de humor y han sabido en ocasiones traspasar fronteras (regionales, eh, no me vengan ahora con coñas políticas) y exportar su producto al público español en general. Ahí han estado Arús y todavía hoy Buenafuente, que caerá mejor o peor, que levantará por igual odios que pasiones, pero ahí está. Y llevó a Chikilicuatre a Eurovisión, para que luego no se diga que eso no es mérito. En TV3 siguen habiendo grandes programas de humor, como Crackòvia (siguiendo con la gran saga de imitaciones futbolísticas) y el APM?, el mejor programa de zapping con diferencia, de ayer, hoy y siempre. Sí, incluso por encima del Sé lo que hicisteis. Y sin necesidad de presentadores ni plató. El problema de todo esto, por supuesto, es que hablan catalán, y eso en algunas regiones de España es sinónimo de crucifixión y muerte. En realidad, lo único que ocurre es que no se entiende, igual que ocurriría si en la televisión gallega hicieran un programa genial en su lengua, que en el resto del planeta deberíamos conformarnos con los testimonios y valoraciones de los que hablan o entienden dichos palabros. No, yo haría un esfuerzo, no me parece tan complicado. Por cierto, Ángel Martín también me acaba cansando ya, con su actitud “o sea, pero vamos a ver, ¿esto qué es?” dicho con expresión seria (así se podrían resumir todos sus monólogos).


Pero ah, el humor en español no sólo se limita a la tele, ni mucho menos a España. Gracias a la red tenemos la oportunidad de deleitarnos con grandes autónomos amateurs del arte de la carcajada. Quiero ser breve en este punto, y confesar que no me hace ni puta gracia el tío de los vídeos de la Batamanta y demás. Sí, soy muy raro y dificil de comprender, porque, en cambio, me despollo con los doblajes cafrantes de los argentinos. Será por multiculturalidad, porque me abren un mundo de nuevas expresiones, pero me quiebro ante esos “chupame la verga, vieja” y demás expresiones del cono sur. En ocasiones incluso son más ingeniosos. Por no hablar-y esto ya fuera del ámbito de internet, pues pertenece a la televisión argentina- del cafre de Yayo, un señor que a lo visto forma parte de una especie de cámara oculta para presentadoras e invitadas a un programa argentino en el que un corrillo de cuentachistes empezaba una ronda de chistes de esos que dejé de contar a los 10 años por vergüenza a que me tacharan de infantil y, llegado el turno de Yayo, suelta el chiste más soez y cerdo que se le viene en mente. La presentadora se ve obligada a cortar ahí al son de un “pero Shasho, vos no podés contar esto ahora, hay niños”, y el tío lo acaba de arreglar empalmando uno tras otro chistes a cuál más brutos. Hubiera sido una delicia verle en No te rías que es peor.


De aquel programa también quisiera hablar, ya que su título era algo engañoso: a veces no te reías porque era imposible. Lo único bueno que salió de allí fue Barragán (que llegaría a tener su propia revista y todo) y Pedro Reyes; este último, en mi tierna infancia, me causaba cierta incomodidad, ya que veía a todos allí contando chistes y él no hacía más que ponerse a hacer el gilipolla. Ahora, en edad adulta, lo comprendo todo: era el único que se limitaba a hacer justo lo que la calidad del programa exigía. ¿Para qué traerse nada preparado de casa, si con cuatro muecas puedes hacer más gracia que con chistes de mariquitas en la playa? Ah, y Pedro salía en la Bola de Cristal, ese programa tan guay. Tan guay según dicen, porque yo no me acuerdo de nada más que de la canción de la Bruja Avería.


El humor es un tema MUY serio


¿Y el humor extranjero? Pues doblado, claro. Apenas salgo de las creaciones de Seth McFarlane (Family Guy/American Dad!/The Cleveland Show) porque cumplen perfectamente con lo que busco: unas risas desenfadadas, una crítica ácida y un poco de cafrancia sin sentido. En España parece no haber gustado demasiado porque son muchos los que se quejan con argumentos como “antes molaba más” (lo cual quiere decir que no han visto más de dos temporadas), “no tiene trama, son todo gags absurdos” (sin embargo tiene más continuidad y desarrollo que Los Simpson, donde en casi 25 años Homer sigue en la central nuclear y Bart sigue teniendo 10 años) y la más manida, “es una copia mala de Los Simpson”. Por el simple hecho de mostrar las aventuras y desventuras de una familia con sus hijos en clave de humor, entonces “Los Simpson” debería ser considerada también una copia de “Matrimonio con hijos”, por ejemplo. O cualquier serie familiar de los ochenta, incluso Alf si me apuran. Los que dicen ser fans de “Padre de Familia” tampoco me dan esperanzas, porque no van más allá de calificativos como “guay”, “mola” y tal. Sorprende que de toda la serie, lo único que haya hecho algo de fama sea la frase aquella de “¡Zas, en toda la boca!”, producto simplemente del doblaje (Pow! Right in the kisser!) y que se ha convertido en el sinónimo español del manido OWNED anglosajón.


De la serie que no paro de ver cómo aparecen fans es esa de “Big Bang Theory”. Vamos a ver, sólo he visto dos trozos de pasada: uno, porque me pusieron un vídeo en Youtube para que echara un vistazo (cerrado al instante), y otro, porque se coló en una sesión de zapping de mi señor padre en posesión del mando. Me vino un pestazo a sitcom segundona de los 90 (ya saben, “Sabrina, cosas de brujas” y demás) tan grande que no he querido volver a saber más de ellos, así que no estoy en pleno derecho de decir que es una mierda, pero los pocos segundos de visionado me lo parecieron. Más cuando el concepto de serie protagonizada por frikis (ah, qué palabra tan de moda) está de sobra cubierto con la genial “The IT Crowd” británica (y que descubrí, alucinen, gracias a un profesor que nos la trajo a clase un día de esos de no hacer nada).


Si hubiera existido cuando a lo del Arny...


Me gustaría ir concluyendo ya, no porque esté todo dicho, ya que me he dejado un montón de cosas y no me vale decir eso de “igual hago una segunda parte si lo viera oportuno”, algo que nunca cumplo en este blog y que la única vez que lo hice, dejé en el aire una tercera parte. Para acabar, me gustaría hablar de ustedes, pequeño público. Entiendo que el humor simple funcione entre los españoles, porque el español medio parece no dar para más. Gracias a la creación de esa maravillosa web que es cuantocabron.com, podemos comprobarlo. De la misma casa que la entretenida Asco de vida y otras similares de contar las desgracias de uno, se trata de explotar al máximo las historietas protagonizadas por memes nacidos en los USA hace un mínimo de dos años y que, como todo, han llegado tarde aquí, pero cuando han llegado lo han hecho con tal intensidad que ya cansan. Historietas zafias y simplonas proliferan a cientos, eso cuando no son chistes de toda la vida representados con las caritas de moda o, directamente, plagios de viñetas americanas a las que sólo les han traducido el texto. Lo más divertido es cuando alguien inaugura alguna nueva modalidad de meme y lo explotan tanto que durante una semana tres cuartas partes de las viñetas subidas giran en torno al mismo concepto. Los comentarios de “tíos, que esto ya cansa” son interpretados con caso omiso. Qué más queréis, si vemos siempre los mismos episodios de Los Simpson a hora de comer y los domingos ansiamos la llegada de Aída (sin Aída).


Conclusión: que de España ya nunca saldrá nada tan grande como Chiquito de la Calzada, el único humorista que ha conseguido que hoy, tras 18 años de su aparición, sus expresiones sigan estando amarradas a nuestro vocabulario patrio. Lo dice uno que nasió depué de lo dolore.

4 digna(s) opinion(es):

Gorzas dijo...

De todos los que mencionas me quedo con Vaya Semanita y los chanantes, aunque estos últimos están teniendo más acierto fuera del ámbito que les vio nacer (el gag surrealista montypythoniano). Lo gracioso es que el primer programa es de los pocos, junto con Gran Hermano, que ha visto dos nominados a los Óscar. Hecho real (y en ambos casos, Cobeaga y Vigalondo). Aunque hace ya muchos años que estos dos genios no están tras el programa. De los shows catalanes sólo he visto algo de APM por youtube y me ha hecho bastante gracia.

De Padre de Familia señalo lo siguiente:

“no tiene trama, son todo gags absurdos”

Sí, cada capítulo carece de trama en donde ésta no es más que una excusa para introducir gags absurdos fuera de contexto. No, que esta sea la base de la serie no significa que eso la haga mala. La serie la dejé de ver cuando los capítulos, en general, empezaron a flojear, cosa que posiblemente se deba al sobreesfuerzo de McFarlane que llegó a llevar hasta CINCO series a la vez (sí, a las tres de animación súmale Cavalcade Cárnivale y una sit-com que no recuerdo cómo se llama).

Con Padre de familia me pasa como con las últimas temporadas de Futurama (las nuevas de Comedy Central). Los capítulos buenos son MUY BUENOS pero al ser la mayoría bastante mediocres me planteo bastante seguirla al día. Por cierto, es quizás la serie de animación con el mejor doblaje al español que existe ahora mismo.

De este tipo de series me quedo con las últimas temporadas de South Park. Pero jamás se te ocurra ver la serie doblada. Recientemente revisé la película, en VO, y descubrí que con el doblaje perdía muchísimo, hasta el punto de ser dos obras totalmente diferentes.

PD: también vi hace poco Tensión sexual no resuelta, ya sabes, por si salía Pilar Rubio en tetas. No me esperaba nada bueno, un mojón del quince, y me encontré con una comedia bastante recomendable. Creo que de lo mejorcito en comedias patrias en los últimos años. De verdad.

Sonia dijo...

He echado de menos una opinión un poco más detallada de El Informal y El Intermedio. ;-)

Alber dijo...

Grandioso Juanjo Albiñana, el monólogo que he visto ha ido directamente a mis favoritos. Sobre el humor argentino de "chúpame la verga vieja" conozco un par de "humoristas" de esta índole, te pongo un enlace a cada uno con uno de sus vídeos, espero que los disfrutes.

http://www.elbananerovideos.com/clip_window/clip_53_msystem.html El primer vídeo que vi de esta persona y que ahora me hace periódicamente ir a su página a ver si hay más.

http://dross.com.ar/todos-los-articulos-a-z/466-dross-juega-the-world-hardest-game-2.html Éste es más orientado a temas videojuveniles.

Un monotrema disgustado dijo...

Lo de "grandioso" es ironía, no?