Sí, MacOS es intuitivo y uno se hace con él en pocos minutos, y para muchas personas que sólo quieren navegar y descargarse cosas no supondría un cambio dramático (o sí, vaya usted a saber). Pero, reconózcanlo, todos están demasiado acostumbrados a Windows y sus instalaciones a doble clic, sus comandos y esa globalización en la que uno encuentra absolutamente de todo para el sistema operativo de la casa de Redmond (qué fino ha quedado esto).
Y es que claro, podía haberlo evitado, pero hoy voy a meter caña a los fanboys de Apple (a ver si convierto esta entrada en una de esas épicas con miles de comentarios). Parece que el señor Esteban Trabajos (¡ja, ja, qué gracioso soy! Ahora toca decir eso de “Guillermo Puertas”) después de tantos años de marginación popular, viendo como Windows se lo comía todo, dio con la tecla mágica: iPods, iPhones, iPads y de rebote los MacBooks, se convertían en gadgets de culto y todo el mundo quería tener uno. Da igual que uno pueda pillarse un reproductor MP4 de varios chorribytes por 30 euritos en cualquier tienda de informática o electrónica -vayan, vayan a ver cuánto cuesta el iPod más baratito, que no tiene ni pantalla-; igual da también que uno al final olvide que un teléfono móvil es, definitivamente, un teléfono para llamar, que no cumple esta función mejor si se trata de un aparato de 600 euros que llevar en el bolsillo (y ya se sabe lo que pasa con las cosas que se llevan en el bolsillo); o que los Tablet-PC estén ideados desde hace tiempo y ahora que los de la manzanita mordida sacan el suyo aprovechando su tirón, se van a quedar en calzoncillos a poco que las marcas más generalistas empiecen a sacar los suyos, que van a incluir cosas tan básicas como un puerto USB o más de 256MB de RAM. Ah, ¿no lo sabían? El iPad no tiene eso, y cuesta 500 pavos la versión más baratita. Las superiores lo único que tienen es más capacidad, no se vayan a creer que son mejores. Esto es como la guerra de los megapíxeles en la fotografía digital.
En resumen, que Esteban Trabajos (Steve Jobs para los que no lo habían pillado al principio) tampoco es que ahora se vaya a convertir en el Rey Midas del mundo cibernético o llegar a ser la mitad de asquerosamente rico que Guillermo Puertas (¡jajaja! ¿ven? ¡ahí está!), señor que con lo que lleva ganado con el Windows y con la X-Box -la única consola que ha conseguido hacer sombra a la Play Station, bestia negra que consiguió hacer desaparecer a Sega del mapa y reducir a Nintendo a fabricante de consolas para niños y abuelos- debe estar desde su piscina de billetes descojonándose vivo.
Volviendo a lo del principio: portátiles. ¿Por qué están tan de moda? ¿Por qué todo el mundo quiere uno, si no lo van a sacar de casa o, cuando lo sacan, van a un sitio donde no pueden pillar internet? Porque en todos los lados no hay vecinos despistados regalando Wi-Fi, y porque no todos queremos pagar por internet 3G. Los portátiles (Laptop en la lengua de Shakespeare, Netbook si son de los pequeñitos, nada de Notebook que dicen algunos) son como los PC que han vendido toda la vida en los centros comerciales, esos que vas, eliges y te llevas el más bonito, pero de la segunda mitad de esta primera década de los años 2000 que estamos a punto de finalizar. Es decir, has de comprarte no el que más se ajuste a tus necesidades, sino el que menos cosas absurdas traiga. Todos van a traer procesador Intel (deben existir con AMD, pero no he visto nunca ninguno) y un sistema operativo preinstalado, ya no me meto en si es el Windows 7 (heredero del insufrible Vista), que obviamente te cobran y encima es la versión más cutre que existe, o el Linux ese para niños que traen algunos netbooks. Vamos a ver, si hoy por hoy un portátil ya te sale más barato que un PC de sobremesa completo, ¿cuándo llegará el día en el que también podamos montarnos nuestro portátil a medida?
Piénsenlo, sería la caña. Un disco duro SSD, el procesador más bestia que nuestro bolsillo nos permita, RAM al gusto del consumidor, un sistema operativo más ligero, y a volar. Las pantallas a elegir, las carcasas y baterías deberían ser algo más genérico. Y quizá por el mismo precio al que nos los venden ahora tendríamos un portátil con el que de verdad daría gusto llevarse el ordenador a cuestas. Llegará, sé que un día llegará. Acuérdense de esta entrada por si acierto y salgo en el Enigmas dentro de unos años como el bloguero que veía el futuro.
Otro día hablaré también de los que se compran cámaras réflex digitales pensando que son mejores pero no pasan del modo automático, o los que se vayan a comprar ahora televisores 3D a precio de oro para disfrutar de los cuatro títulos que hay a la venta-alquiler y seguirán viéndole el careto al presentador de las noticias igual, pero con mucha tecnología y eso.
El mundo es de los humildes. Que se lo digan a Hacendado.


