miércoles 10 de junio de 2009

Los DVD Princo: la autodestrucción existe

Me ha vuelto a pasar. Voy a mi estantería, selecciono el DVD donde está grabada la película tal o cual, me dispongo a verla, y al darle al play, el Winamp no hace nada; ralentiza un poco la actividad del PC, pero la película no se abre. Pruebo con el Media Player Classic (ese que suele venir con el K-Lite Codec Pack y que suele abrir casi de todo) y más de lo mismo: hace como que va a abrir la película, pero sólo bloquea el PC un ratito, para posteriormente volver a su estado inicial sin reproducir nada. La clave, no falla: la película se encontraba en un DVD de la marca Princo. Lo han vuelto a hacer. Con este, ya van varios discos, grabados entre 2005 y 2007, que dan problemas parciales o totales.

Durante un tiempo, aquel en el que empezó a ser popular esto de bajar películas (o lo que sea, datos que pesen, vaya), la demanda de DVD's aumentó en casa. Y claro, uno todavía no tenía varios discos duros de cientos de gigabytes -ni ahora tampoco, vamos- y la alternativa barata es grabarlo en DVD's, ya que así uno libera espacio en disco, pero teniendo los datos a su disposición. Como es normal, uno se lanza a por la opción más barata. Y no es que el precio sea exageradamente inferior (que es cuando uno puede oler el timo), sino que simplemente es la menos cara de las opciones. Y de esta manera, entraron varios centenares de esos Princo en mi casa.

Me costaban unos 17€ y pico en una tienda de mi ciudad, la tarrina de 50 unidades. No es precisamente poco dinero (como vería después) pero es lo que hay, o eso o quedarse sin espacio en el disco duro. Durante un tiempo los usé para todo: películas y demás vídeos, imágenes de juegos e incluso copias de seguridad - bueno, copias únicas- de todos los archivos aparte que guardo o genero yo mismo, como siempre para librar espacio en disco. Hasta ahí, todo bien.

Hace un año, comentaba con el dueño de una tienda de informática (y colega) que yo compraba esa marca y me salía más barato, que como es que él no los traía. Su respuesta fue breve y concisa: porque eso es una mierda. Como si el destino le hubiese escuchado, yo, que hasta entonces no tenía queja de dicha marca -tan sólo problemas de lectura en algunos discos, que a veces se abrían y a veces no, lo que resultó ser una grabadora estropeada- empecé a sufrir la maldición de Princo.

Quién sabe a cuántos gigabytes de datos les espera la muerte en estos blancos objetos

Al principio como digo, tuve problemas de lentitudes. Esto es un hecho, casi todos los DVD de esta marca, se leen fatal, indistintamente de si luego funcionan o no. Pero lo gordo llegó cuando me pidieron una copia de una película que tenía grabada en uno de los DVD, y ésta era imposible de obtener: a medio proceso de copiado, siempre daba error. Si intentas abrirla, da error igualmente, no la vas a ver. Poco a poco me ha ido ocurriendo con varios discos: ir a ver una película y no se abre, o en el peor de los casos, la película deja de funcionar a partir de un determinado minuto y me quedo a dos velas. Piensas que es un problema de lectura, y te dispones a mover la película al disco duro, a ver si tira mejor... después de varios minutos copiando, y después de que gran parte de estos minutos se consuman mientras la barra de progreso está fija en una posición (como si sólo faltase un 15% del archivo por copiar), te salta un error diciendo que hay un problema y no puede copiar. Mi gozo en un pozo.

Generalmente las películas bajadas las veo en el ordenador, y si son para que las vea más gente de la casa, se las copio a su disco duro o a un pendrive para verlas en el reproductor de DVD del salón. Llega un momento en que las grabo en DVD para almacenarlas, e incluso bastantes veces van a parar a un DVD antes de ser vistas porque me urge liberar espacio en el disco duro, lo cual no es un problema: cuando te apetezca, coges ese DVD y procedes a su visionado.

¿Os podréis creer que hasta en un caso como el anterior, el DVD se estropee? Un disco grabado, comprobado y almacenado; al ir a por el uno o dos años después, no puedo ver la película. Genial. Ya no importa el trato que se le dé al disco: se me han estropeado discos con varios, uno o ningún usos. Uno empieza pues a temer por todo el material que puede haber perdido, echándole una ojeada a la estantería de los DVD. Ojo, que tengo discos de esa marca que funcionan tras usarlos varias veces, pero ni eso evita que tema por su integridad.

Ideal para copias de seguridad: puedes tener la seguridad de que vas a perder datos

Total, que la salvación vino al descubrir que existen tiendas online fiables y de lejos más baratas. Puedo comprar DVD's de buena calidad a menos de 25€ las 100 unidades, así que el problema Princo ha terminado, por suerte no tras una catástrofe de proporciones bíblicas, sino tras la llegada de una alternativa mejor. Vamos, que he sido salvado a tiempo.

Que consque que, si por mí fuera, tendría todo el material siempre en disco duro, eso sí, si nos vendieran discos de 500 TB a tres pesetas. Habrá que resignarse, y cuando me toque coger un DVD para ver una película que me apetece, si ésta falla, tener que volver a descargarla. Luego dirán que la piratería es mala para el cine... ¡pero si nos toca pagar dos veces!

Lo ideal sería que, ahora cuando baje el precio de las grabadoras Blu-ray, procediera a realizar una seria revisión de todos los discos y volver a reorganizar mi colección, salvar lo salvable y re-descargar lo perdido, pero esta vez almacenando 25GB de datos de una tacada. De los viejos DVD no me quedaría más remedio que deshacerme de ellos, quizás en un acto de falsa caridad, regalándoselos a alguien que a quien seguramente se le van a estropear tarde o temprano todos los que queden vivos. Qué malvado soy.

El problema será si surge otra Princo cuando ocurra eso, ¿os imagináis que empecemos a ver a varios de nuestros disquitos con 25GB de datos cada uno, fallando? Terrible.

¿Será esto una conspiración anti-piratería? ¿O quizás, el banco de pruebas para un sistema que haga que, tras jugar unas cuántas veces a un juego, este se destruya para evitar su duplicación ilegal? Quién sabe.

Conclusión: Por esta vez, creeros los comentarios que leáis por internet acerca de esta marca. Aquí un afectado os dice que sí, que Princo es una absoluta mierda con altas probabilidades de joderos hasta aquellos datos que teníais almacenados desde hace años y sin tocar. Vamos, que se autodestruyen como los telegramas que le enviaban al Inspector Gadget.

 
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