Evolución vs. Creación: Parte 3 – Diseño poco inteligente
Sí, escribo esta entrada haciendo como que no recuerdo que el segundo capítulo fue escrito en noviembre de hace dos años. Como si fuese ayer.
Sabido ya que los dinosaurios no subieron al arca de Noé porque no cabían -tenían preferencia los elefantes frente a los microraptor- y que todos los humanos descendemos de una interminable saga de incestos perpetrados por los descendientes de Adán y Eva, vamos a dar un pequeño salto en el tiempo, unos pocos siglos nada más.
A finales de los 80, los creacionistas varían un poco su dogma para así concebir el llamado Diseño Inteligente, que viene a ser esto: aceptado ya que la vida tiene muchos años y lo del jardín del Edén es un poco cuento para niños, vamos a intentar meter a Dios dentro de un enfoque pseudo-científico. Podríamos resumir todo en la frase "todo diseño ha de tener un diseñador", que es como si te digo yo que "toda cosa de colores ha de tener un pintor", y eso es volver al principio de "¿qué fue antes, la gallina o el huevo?", porque nunca quedaría claro si un diseño responde a unas necesidades o simplemente ya está hecho y se tiene que ir a donde mejor acople. Recordemos que ellos niegan la evolución, por tanto un diseño es único y no puede cambiar si las condiciones así lo exigieran.
Así pues, debemos entender que lo que nos quieren decir es que "el diseñador" ya ha diseñado a todas las criaturas desde el primer día con su aspecto definitivo, vamos, volvemos a la misma tontería de la creación, donde los animales fueron puestos en la tierra como si fuese la granja de Playmobil. Y ahí es donde surgen planteamientos que ponen en evidencia la gilichorrez del DI, que podéis leer en muchas páginas. Algunos de estos planteamientos serían: para qué quiere alas un avestruz si ya no vuela, para qué quieren pezones los mamíferos machos si ellos no dan de mamar o para qué queremos pelo en los sobacos si lo único que hacen son empaparse de sudor y así olemos más, por ejemplo.
Como ejemplos animales ya tenemos muchos, vamos a centrarnos en la obra estrella de Dios, el ser humano. Aquí no tuvo que diseñar nada, ya que lo hizo a su imagen y semejanza, por tanto entendemos que Dios tiene aspecto humano, es imperfecto, y desconocemos quién fue el diseñador que lo diseñó a él. Además, está visto que este diseño fue el peor de todos, ya que no se ajusta a nada concreto: es una especie incapaz de controlar su multiplicación y expansión, sin enemigos naturales que regulen su población, y además, tan compasiva que mantiene con un trato especial a sus individuos afectados por problemas con los que cualquier animal en estado salvaje estaría condenado a morir. Tampoco es capaz de controlar los efectos que causa sobre su medio: es como si los castores llegasen a talar todos los árboles del mundo, o los topos hundieran grandes superficies de tierra a base de excavar túneles masivamente. Tampoco tenemos defensas naturales contra las condiciones climáticas: salta a la vista que estamos preparados para soportar temperaturas tropicales (sin pelo, sin capas de grasa) pero nos empeñamos en vivir en lugares fríos donde incluso nieva durante varios meses. Qué queréis que os diga, si eso es "diseño inteligente"...
Quizá resulta ser que el supremo diseñador tan sólo sirve para realizar la forma corporal de cada especie, pero es muy torpe programando sus funciones vitales. Por ejemplo, no le encuentro sentido a que unas especies salgan del huevo o vientre como criaturas "a medio acabar" y deban sobrevivir en este estado al exterior, llamémosle estado larvario (insectos holometábolos, anfibios, muchos peces, mamíferos marsupiales...) y en cambio otros seres nazcan como adultos en miniatura (arácnidos, reptiles, aves, mamíferos excepto marsupiales, etc) . Tampoco tendría sentido la vida de muchos insectos que se pegan el 95% de su vida o más como larva o ninfa, y sólo se convierten en adultos... ¡para reproducirse y morir! Por ejemplo, las libélulas suelen vivir un mes; las mariposas, por el estilo, y además algunas directamente no tienen ni órganos digestivos ya que su misión tan sólo es reproducirse y morir; o ya casos extremos como la cigarra americana, que vive en su estado de ninfa ¡17 años bajo tierra! para salir como adulto y reproducirse durante su corta vida. Aunque el caso más extremo es el de las efémeras (ephemeroptera), que se pasan unos meses como ninfa bajo el agua y tan sólo disponen de 24 horas de vida adulta, en la que obviamente sólo pueden dedicarse a buscar pareja y reproducirse antes de su inminente muerte. En cambio nosotros, 9 meses en el útero y aproximadamente 75-85 años dando guerra por el planeta si todo va bien.
Otro punto curioso del "diseño inteligente": los organismos parásitos. ¿Qué gracia tiene crear a unas especies que basan su vida en fastidiar la de los demás? ¿para qué se toma el diseñador la molestia de crear a unos seres que entorpecen la buena vida de sus otras creaciones? Porque, por un lado, tenemos la depredación, que tiene su lógica ya que sirve para que unos animales se beneficien a la vez que controlan la población de otros eliminando a los "menos aptos", pero, ¿y el parasitismo? Parece un intento de copia mal hecha, de querer crear una relación entre animales igual que la que tienen éstos con las plantas. Quiero decir, los animales herbívoros se aprovechan de las plantas arrancándoles pedacitos para alimentarse, pero éstas mientras tanto obtienen nutrientes por otras vías (el sol, el agua y los minerales) y además, los animales tan sólo les "cogen prestado" sus nutrientes, ya que después de digerirlos, expulsarán los restos sobre la tierra, devolviéndoles a las plantas parte de estos nutrientes.
En cambio, el parasitismo no funciona igual. Un animal se pega o se introduce en el cuerpo de otro, indistintamente de que esté sano o no, y literalmente le chupa nutrientes sin aportarle nada. Es más, un animal parasitado puede llegar a enfermar o incluso a morir, en casos de parasitismo extremo como las conocidas tenias o solitarias: gusanos que se instalan en el tracto intestinal de su huésped y se comen prácticamente todo lo que éste ingiere. Por tanto, el diseñador también es un mal planificador: crea muchas criaturas, pero no tiene en cuenta el impacto negativo que puedan causarse las unas a las otras. Aunque peor es el caso del hombre, que va más allá del de los parásitos: explota los recursos de la tierra y además al procesarlos emite substancias nocivas, un arma de doble filo.
Que me expliquen qué tiene todo eso de inteligente.
PD: En la entrada anterior de esta serie dije que iba a hablar de la llegada de algunos humanos a zonas donde habitan otros humanos, y les contaban a base de libros y espada por qué era mejor creer en su dios... bueno, no pega aquí, ¿verdad? Lo dejamos para otra entrada.















2 estupideces:
Es increible como la gente se resiste a la ciencia como si esta fuera un cáncer, cuando el verdadero cáncer de este mundo el la religión (y las de Abraham son como un cáncer de pulmón).
Sigue con el blog hermano
eyeyey vamonos con cuidado mira q los judios son el pueblo de Dios
lo unico q te digo q despues te vai a freir en el infierno(verdad!)
y lo vai a lamentar jajajaja
Publicar un comentario en la entrada